Toda
una
mujer
ALEJANDRA
Hoy
me
siento
diferente.
Siento
que
no
soy
la
misma,
que
despierta
la
mujer
que
hay
en
mí,
dormida.
Mis
sueños
se
convierten
en
deseos.
CARLOS
Cuando
te
vi
por
vez
primera...
Un
extraño
silogismo
cruzó
mi
mente
que
me
hizo
verte
tibia
primavera
y
al
mismo
tiempo
mujer
de
deseos
fervientes.
ALEJANDRA
Deseos
de
estar
en
tus
brazos,
sentir
tu
aliento,
el
calor
de
tu
piel,
escuchar
tu
respiración.
Sentir
la
tibieza
de
tus
labios
al
posarse
con
los
míos.
CARLOS
Mi
aliento
será
como
una
llama
que
agitará
el
calor
de
tu
piel.
Mi
respiración,
quejido
que
reclama
sentir
en
mí,
sólo
tu
boca
de
miel.
ALEJANDRA
Amor,
tómame
entre
tus
brazos
con
ese
amor
tan
fuerte
y
espontáneo,
tan
dulce,
tan
volcánico
que
emana
de
tu
piel.
Posa
tus
ojos
en
mí,
mírame,
ya
no
soy
la
niña
que
antes
fui.
CARLOS
Mi
amor
es
viento
tan
fuerte
que,
en
vez
de
apagarlo,
encenderá
más
el
fuego
y
del
volcán
de
mi
piel,
brotará
un
magma
de
néctar
que
sólo
tú
podrás
beber.
Y
desfilarán
por
mis
pupilas
recuerdos
de
una
niña
y
realidades
de
una
mujer.
ALEJANDRA
Bésame,
que
ya
estoy
loca
por
tenerte,
por
abrazarte,
me
tienes
desesperada
sintiendo
cómo
una
ardiente
pasión
recorre
lentamente
por
mi
piel,
y
un
deseo
de
ser
tuya.
CARLOS
Y
yo
me
abrazaré
locamente
a
la
pasión,
no
desesperada,
sino
lenta,
de
recorrer
el
mar
de
tu
cuerpo,
solamente
para
que
tu
piel
navegar
mis
besos,
sólo
sienta.
ALEJANDRA
Invades
mis
pensamientos,
mis
sentidos
y
mi
razón.
Me
siento
tan
indefensa,
tan
sedienta
de
tu
calor...
Por
eso,
¡ámame!,
¡ámame,
más
y
más!
CARLOS
Repicarán
las
campanas
de
mi
amor
en
ti
y
una
sola
razón
invadirá
mi
pensamiento:
el
calor
de
mi
llama
será
tu
amparo
y
así,
no
recorrerás
pasillos
extraños
a
mis
sentimientos.
ALEJANDRA
Has
de
esta
niña
una
mujer,
que
tu
lamento
y
mi
lamento
se
oiga
al
mismo
instante.
Dame
todo
para
ser
feliz,
paso
a
paso
y
muy
lento,
y
así
fundirnos
cuerpo
a
cuerpo,
piel
a
piel.
CARLOS
Haré
una
hendidura
en
nuestro
sentir,
y
mientras
danza
en
el
aire
la
mixtura
niña-mujer,
allí
dentro
nuestros
lamentos
comenzarán
a
latir
y
te
amará,
lentamente,
toda
la
fuerza
de
mi
ser.
ALEJANDRA
Sólo
ámame,
sin
razón,
sin
sentido
sin
temor,
sin
tener
ningún
motivo
sólo
ámame,
por
quererme
amar.
CARLOS
Te
amaré
con
la
razón
del
amor
que
no
tiene
sentido,
temor
ni
motivo
sólo
se
ama,
sencillamente...
¡por
sentir
amor...!
Autores:
María
Alejandra
V.
*Princesa*
Y
Carlos
García
marzo
-
18
-
06
