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Dios...
ayúdame
Hoy
mi
alma
esta
opacada,
por
la
sombra
gris
de
la
nostalgia,
El
día
esta
frío
al
igual
que
mi
corazón,
me
abraza
la
tristeza
y
mis
recuerdos
se
llenan
de
frío...
ese
frío
llamado
soledad...
esa
soledad
que
dejaste
al
partir,
y
hoy
muero
cada
día
al
ver
que
te
perdí.

Observo
con
nostalgia
tu
fotografía,
mi
único
consuelo
a
este
dolor,
y
me
digo...
que
cruel
es
el
destino
y
amarga
la
realidad,
me
siento
tan
frágil
como
una
hoja
que
arrastra
el
viento
a
su
antojo,
tu
ausencia
me
hace
tanto
daño.

No...
no
es
que
me
falte
amor,
no...
no
es
que
no
me
sienta
amada.
Es
solo
que
hoy
es
mi
cumpleaños,
es
uno
de
esos
cumpleaños,
en
que
me
embarga
la
tristeza,
en
que
el
dolor
oprime
mi
pecho
y
apaga
mi
alma.

Mientras
me
sumerjo
en
los
recuerdos,
sintiendo
la
agonía
de
saberte
lejos
de
mí.
Hoy
es
uno
de
esos
cumpleaños,
en
que
con
ansias
deseo
ser
abrazada
y
sentir
la
ternura
de
tus
besos,
deseo
mirar
tus
ojos,
deleitarme
con
tu
sonrisa,
sentir
aquí
la
tibieza
de
tu
cuerpo,
el
calor
de
tus
brazos
rodeándome
con
inmenso
amor.

Si
Mamita...
hoy
solo
añoro
tu
abrazo,
porque
a
pesar
de
que
todos
los
días
te
recuerdo,
y
te
llevo
dentro
de
mi
corazón,
hoy
solo
deseo,
encontrar
entre
los
invitados,
tu
dulce
rostro,
tu
mirada
profunda
y
llena
de
ternura,
correr
a
tu
lado
y
perderme
en
tus
brazos
y
así
desterrar
por
siempre
de
mi
alma...
esta
nostalgia.

Caigo
de
rodillas,
con
el
rostro
bañado
en
llanto,
al
darme
cuenta,
que
todo
eso
que
deseo,
es
imposible
de
realizar.
Grito...
grito
muy
fuerte,
Dios...
ayúdame
te
lo
suplico
saca
esta
daga
hiriente
de
mi
pecho,
que
me
lastima
sin
piedad,
este
dolor
se
tiene
que
acabar.
Dios...
por
favor
te
lo
ruego,
saca
el
dolor
de
mi
alma...
mira
que
ya
no
puedo
más.

Autora:
Maria
Alejandra
V.
*Princesa*
Mamita...
el
no
tenerte
a
mi
lado,
es
el
peor
de
los
castigos
~
15
de
septiembre
de
2006
~

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